domingo, 22 de mayo de 2011

¿Es nuestra, esta guerra?

¿Es nuestra, esta guerra?

Desde que se estableció el Estado de Sitio en Alta Verapaz, me surgió esta pregunta, que me ha vuelto a rondar en la cabeza, con la declaratoria de Estado de Sitio en Petén. ¿Cree que está guerra podemos ganarla a los narcos? por favor, Las declaraciones de principios, el amor a la patria, lo de soy honrado y todo lo demás, no viene al caso, no le pregunté si usted quería que ganáramos la guerra.

¿Por qué nosotros debemos poner los muertos, los presos, gastar lo que no tenemos para satisfacer las exigencias de nuestros “primos” del norte?, que quieren que persigamos a los narcos dentro de nuestras fronteras, pero ellos, las autoridades norteamericanas, no persiguen el tráfico de drogas en el interior de su país o sea, toda esta persecución es para que los capos norteamericanos de la droga, puedan vender su “porquería” a mejor precio. Por todas las veces que estos intentos fracasan, es seguro que la delincuencia tiene cooptados, internamente a muchos funcionarios, de las fuerzas de seguridad y la justicia, que son los que velan porque no les pase nada. Esto no es de ahora, viene de muchas décadas atrás.

¿Qué pretexto puede poner la DEA y el gobierno estadounidense para no haber acabado con ellos? Pero si los Estados Unidos poseen la más alta tecnología para poder hacerlo, por ejemplo, circula por allí una fotografía de la toma de posesión de Obama, y si usted estuvo entre los miles de personas que asistieron a este acto y recuerda en que parte estaba, puede llevar su cursor a donde piensa que estaba y con sucesivos clic podrá ver nítidamente su figura y facciones y las de todas las personas que estuvieron en ese momento en ese lugar. La cámara tiene una resolución de más de mil mega píxeles. ¿Por qué no la usan en contra de los narcotraficantes? La NASA tiene la tecnología para tomar fotografías de la tierra desde los satélites, en tiempo real y con una resolución increíble, además puede tomar las imágenes por calor. ¿Cómo es posible que no puedan fotografiar y mantener vigilancia sobre los lugares donde construyen las pistas de aterrizaje o las grandes mansiones de los narcos o la nueva fabrica de submarinos? Controlar cuando llegan sus carros o aviones o barcos. Es más, ahora existe hasta tecnología “casera” para saber donde está alguien (ojo con los y las casadas) si tiene un iPod o uno similar de última generación, puedes saber donde está la persona que tiene un aparato similar y sus movimientos, los narcos que caen tienen y usan lo último en tecnología, es decir, se les puede seguir por medio de GPS, a través de un “vulgar” teléfono.

Entonces ¿Si cualquiera puede hacerlo, por qué no lo hacen las autoridades gringas y no dejan que las nuestras lo hagan?

Porque el sistema capitalista es así, siempre buscando la mayor rentabilidad, si cae una milésima parte de la droga que va para Estados Unidos, el precio se mantiene alto “por los peligros que hay que correr para llevarle la droga a los Estados Unidos, a un señor adicto y por eso le cuesta tan caro”. ¡Los principios son para los discursos!

Claro, dejémonos de diplomacia y llamemos las cosas por su nombre, es la CORRUPCIÓN, al estar alto el precio de venta, la ganancia es mayor y eso aceita la maquinaria gubernamental de los estadounidenses, hasta lo más alto de su administración y si la aceita allá, también lo hace en nuestro país. Por eso es que hacen “ojo pache” al narcotráfico y eso fue lo que corrompió el sistema.

Hace unos día la prensa exalto el “éxito” de la Policía de Nueva York, que capturó ciento cincuenta miembros de las familias mafiosas en una redada, lo que no contaron, fue que los que cayeron eran los “soldados” de esas familias.

¡Ni uno solo de los Capos! ¡Ni uno!

Por eso pienso que tiene que estar loco Felipe Calderón, el Presidente de México, para haber declarado la guerra a la mayoría de los carteles de la droga que operan en México, ya han muerto cerca de 40,000 personas, todos mejicanos, en estos dos años de guerra.

¿Qué ha ganado ese gran país? NADA. Absolutamente, NADA.

Acá estamos casi igual, NOS ESTÁN FORZANDO a ir a una guerra contra los Zetas, ¡no contra todo el narcotráfico!, cayó el mero Capo de los Lorenzana, pero ¿y los demás narcos, qué? Es difícil para un gobierno esta lucha, sobre todo cuando la misma es producto de varias décadas de gobiernos que lo han permitido, de un ejército al que le encomendaron la lucha contra la droga por muchos años y no hizo nada, únicamente se enriquecieron muchos de ellos y ahora tenemos todo perdido, las fuerzas políticas harán toda la bulla posible para que no toquen a ciertos cárteles de la droga, ya que estamos en plenas elecciones y el dinero fluye cuantiosamente para subsidiar las “VOTACIONES”, no para uno de los partidos, lo triste es que el patrocinio es PARA LA MAYORÍA, en menor o mayor proporción.

Tenemos vendido el país, ¿qué guerra vamos a ganar?

Por eso es que son importantes, las opiniones de Marcos Camacho –MARCOLA- máximo dirigente de una organización carcelaria de San Pablo (Brasil), denominada Primer Comando de la Capital (PCC), que más que prisionero parece un sociólogo, contestando a las preguntas del periódico O Globo, sobre el futuro de la delincuencia común en América Latina.
O Globo: ¿Usted es del PCC?*
Marcola: Más que eso, yo soy una señal de estos tiempos. Yo era pobre e invisible. Ustedes nunca me miraron durante décadas y antiguamente era fácil resolver el problema de la miseria. El diagnóstico era obvio: migración rural, desnivel de renta, pocas villas miseria, discretas periferias; la solución nunca aparecía… ¿Qué hicieron? Nada. Ahora SOMOS ricos con la multinacional de la droga. Y ustedes se están muriendo de miedo. Nosotros somos el inicio tardío de vuestra conciencia social.
O Globo: Pero la solución sería…
Marcola: ¿Solución? No hay solución, hermano. La propia idea de "solución" ya es un error. ¿Solución, cómo? Sólo la habría con muchos millones de dólares gastados organizadamente, con un gobernante de alto nivel, una inmensa voluntad política, crecimiento económico, revolución en la educación, urbanización general y todo tendría que ser bajo la batuta de una "tiranía esclarecida" que saltase por sobre la parálisis burocrática secular, que pasase por encima del Legislativo cómplice. Y del Judicial que impide puniciones. . . Tendría que haber una reforma radical del proceso penal de país. . . Y todo eso costaría billones de dólares e implicaría una mudanza psicosocial profunda en la estructura política del país. O sea: es imposible. No hay solución. . . ¿Ustedes intelectuales nos hablan de lucha de clases, de ser marginal, ser héroe? Entonces ¡llegamos nosotros!. . . No hay más proletarios o infelices, o explotados. . . . La post miseria genera una nueva cultura asesina, ayudada por la tecnología, satélites, celulares, Internet, armas modernas. Es la mierda con chips, con megabites.
O Globo: ¿Qué cambió en las periferias?*
Marcola: ¿Usted cree que quien tiene 40 millones de dólares como Beira Mar no manda? Con 40 millones de dólares la prisión es un hotel, un escritorio. . . ¿Cuál es la policía que va a quemar esa mina de oro, entiende? Nosotros somos una empresa moderna, rica. Si el funcionario vacila, es despedido y "colocado en el microondas".
Ustedes son el Estado quebrado, dominado por incompetentes.
Nosotros tenemos métodos ágiles de gestión. Ustedes son lentos,
burocráticos. Nosotros luchamos en terreno propio. Ustedes, en tierra
extraña. Nosotros no tememos a la muerte. Ustedes mueren de miedo. Nosotros estamos bien armados. Ustedes tienen calibre 38. Nosotros estamos en el ataque. Ustedes en la defensa. Ustedes tienen la manía del humanismo. Nosotros somos crueles, sin piedad. Ustedes nos transformaron en "super stars" del crimen. Nosotros los tenemos de payasos. Nosotros somos ayudados por la población de las villas miseria, por miedo o por amor. Ustedes son odiados. Nuestras armas y productos vienen de afuera, somos "globales". Nosotros no nos olvidamos de ustedes, son nuestros "clientes". Ustedes nos olvidan cuando pasa el susto de la violencia que provocamos.
O Globo: ¿Pero, qué debemos hacer?
Marcola: Les voy a dar una idea, aunque sea en contra mía. ¡Agarren a "los barones del polvo" (cocaína)! Hay diputados, empresarios, hay ex presidentes en el medio de la cocaína y de las armas. ¿Pero, quién va a hacer eso? ¿El ejército? ¿Con qué plata
O Globo: Pero… ¿No habrá una solución?*
Marcola: Ustedes sólo pueden llegar a tener algún éxito si desisten de defender la "normalidad". No hay más normalidad alguna. Ustedes precisan hacer una autocrítica de su propia incompetencia.
Estamos todos en el centro de lo insoluble. Sólo que nosotros vivimos de él y ustedes no tienen salida. Sólo la mierda. Y nosotros ya trabajamos dentro de ella. Entiéndame, hermano, no hay solución. ¿Saben por qué? Porque ustedes no entienden ni la extensión del problema. Como escribió el divino Dante: "Pierdan todas las esperanzas. Estamos todos en el infierno".
¿No sintieron que estamos retratados en el marco de lo que plantea Marcola? ¿Qué es lo que plantea en esencia MARCOLA? Ni más ni menos, que ESTAMOS en un ESTADO FALLIDO.
¿Acaso no somos un Estado Fallido?
Pero a los Estados Unidos no le interesa, su único Dios es el dinero, nosotros solo les hacemos los mandados y nos meten de corifeos en esta farsa.
Para comenzar a cambiar la situación y dejar los muertos por un lado, la mejor forma es LIBERAR EL CONSUMO DE LA DROGA.
Lo demás son ilusiones de nosotros, los del pueblo raso. Pero si somos los que morimos, nosotros no tenemos para pagar guardaespaldas ni para autos blindados ni poseemos bancos para lavarles el dinero a los narcos. Somos invisibles. Por eso es mi pregunta: ¿ES NUESTRA, ESTA GUERRA?

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