jueves, 16 de junio de 2011

EL LARGO CAMINO A NINGÚN LADO

Hay un momento en que se nos hace imposible seguir haciéndonos los babosos, seguir ignorando nuestros conocimientos, eso que nos dice que estamos ante lo irremediable, que nos hallamos en un punto en que no hay regreso y entonces me embarga la tristeza, la desesperanza y las ganas de huir.
Hace ya muchos años, son más de 50, que nuestra generación comenzó a luchar, románticamente, eso es indudable, ofrendando nuestro mejor esfuerzo, intentando construir la utopía de una vida mejor para los guatemaltecos, pero la respuesta de la clase dominante no dejo dudas, estaban dispuestos a arrasar la mayor parte del territorio nacional y asesinar sin ningún arrepentimiento a quienes pensaban diferente y a quienes quedaban en el medio, en forma bestial.
Se registraron en los anales de la historia reciente, los extremos a los que podían llegar las élites del ejército, es decir los KAIBILES, para sembrar el terror colectivo y lo lograron, ¿quien se podía poner a pensar, ante la brutalidad de ver estrellar a un hijo o pariente o simplemente conocido, tomado por los pies por un kaibil?, eso es innegable, el resto todos lo conocemos, después de la firma de la paz, se estableció una sociedad corrompida, con autoridades cooptadas por el narcotráfico y el crimen organizado, con redes del crimen internacional dando ayudas financieras a la mayoría de los candidatos, tanto a los presidenciables como a los candidatos a alcaldes, ante la mirada impávida de la sociedad. Esa sociedad que no cesa de sorprendernos por su versatilidad, ya que emite un discurso y actúa de manera contraria al mismo, pregona que todo puede resolverse con minutos de oración, pero su actuar es agresivo y provocador. Se dedican a organizar rezos, minutos de oración, dicen, como si no estuviera probado a lo largo de los siglos, en que lo vienen haciendo, desde cuando Constantino inventó el Cristianismo, en el siglo tercero de nuestra era y queda claro que con tantos siglos de rezos, las cosas solo han cambiado para empeorar. Nunca para mejorar.
Y uno piensa en irse, ¿pero, adonde? En mayor o menor medida, todos los países están iguales, tanto los desarrollados como los del tercer mundo. Sorprendentemente los candidatos hablan de liberarse de estas ataduras, sin decir ¿cómo?
El país está quebrado, somos un Estado Fallido, como pueblo, votamos, es cierto, pero no elegimos, la decisión está en otros niveles, en el poder real, las 10 familias más poderosas, en el segundo plano están los del CACIF y ambos se alinean a la última palabra que da la embajada, así se decide quien ocupa la Presidencia de nuestro país, lo demás es folklore.
Dicho en otras palabras, hemos hecho el largo camino a ningún lado.

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