martes, 28 de junio de 2011

Y ahora, ¿qué?

De pronto y hay una insurrección en Guatemala, resulta que los empresarios ¡declaran que los Estados Unidos deben pagarnos por la cantidad de droga que capturemos y que nosotros a cambio se las entregaremos!
(¡Ave María Purísima!, ¿qué pasaría para que le hablen así a los gringos? y que hagan lo que quieran con ella, que la quemen o la consuman, ese es su problema.
Casi en el mismo tiempo, dos candidatos a la Presidencia de la República, en un foro sobre seguridad, el Dr. Eduardo Suger y el Pastor Harold Caballeros, se declaran a favor de liberar el consumo de la droga y Manuel Baldizón, ¡aterrorizado! pide que todos los candidatos se hagan un control antidrogas, ya que deben estar consumiendo alguna de esas sustancias para tener esas ideas.
Según Manuel Baldizón, se atentaría en contra de la juventud si se liberara el consumo de las drogas, inclinándola a consumirlas. Es el mismo pretexto que utilizaron en los primeros años del siglo pasado, quienes vendían licor clandestinamente en la época de la prohibición en los Estados Unidos, que afirmaban que no debiera liberarse el consumo del alcohol, ya que de hacerlo, toda la juventud se dedicaría a emborracharse y al libertinaje sin control. ¿Se cumplió este “negro augurio” acerca del consumo de alcohol en los Estados Unidos? No. Sencillamente, NO.
Lo que hacían estos “profetas”, era proteger sus intereses, ya que la venta de alcohol clandestino les proveía de grandes ganancias, igual que ahora.
Grandes fortunas se acumularon en esa época y muchas familias, hasta se volvieron honorables y de mucha influencia en la vida de ese país, después de haber sido traficantes.
Esas mismas dos propuestas las he planteado desde hace muchos años, recuerdo la primera vez, cuando escribía en Siglo XXI a finales de los años noventa, en que plantee que no nos correspondía, como país pobre que somos, costear una guerra contra el tráfico de drogas, cuando a los Estados Unidos no le preocupa, verdaderamente, prohibir el consumo masivo de drogas adentro de su país y que por lo mismo, lo que fuera confiscado a los narcos debiera ser entregado a los norteamericanos a cambio de pagar a nuestras autoridades, su precio de mercado y escribí un segundo artículo, razonando por qué debe liberarse el consumo de las drogas, poniendo sobre el tapete las razones de aquellos que, como grupos sociales, tienen interés en que siga siendo prohibida, ya que reciben beneficios económicos astronómicos, debido a lo que llamamos, la corrupción.
Ahora es preciso dejar claro que si fuera legalizado el consumo de droga, los afectados serían los productores, los distribuidores y quienes los encubren (léase, las autoridades de seguridad, policía, ejército y los funcionarios que usan sus influencias, para que las cosas sigan como están y no me circunscribo al ámbito nacional, esto pasa a nivel mundial)
Una fuente, que me pasa información confiable, me contó que cuando trabajó como Asesor de un ex Ministro de Gobernación, se encontraba tomando un café, cuando llegó un amigo común del Ministro y él. Lo primero que preguntó fue "¿cómo sigue tu relación con aquel?" y mi fuente contestó que estaba bien, que ahora era su asesor, el amigo le dijo, “con vos hablo, decile a aquel, que le tengo un “paquete” contale que ando fregado de plata y que me consiga unos US$ 50,000.00 y le entrego a. . . (uno de los narcotraficantes más buscados desde hace años, en nuestro país y que recién acaba de ser capturado), yo se lo entrego hasta con “moña”, me tiene confianza, así que sería fácil”, dijo el amigo.
Mi fuente contestó que iba a llamar al Ministro y que le buscaba en cuanto hablara con él. Nomás se fue el amigo, llamó al Ministro y este
le dijo que lo esperaba en media hora.
Le contó de la propuesta del amigo común y el Ministro se quedó callado, por fin levantó la mirada, “decile a aquel, que no tengo renglón para pagarle esa suma. Mirá vos, la verdad es que ya me acostumbré al puesto y si le planteo eso al Presidente, me echa del cargo inmediatamente, ese cuate es su financista. Así que mejor olvidamos del asunto, no vaya a ser que manden a matar a nuestro cuate.”
La opinión de mi fuente, es que el narcotraficante más grande, ese que ofrecía el amigo, cayó porque dejó de hacer algún pago, a alguien en las alturas.
Para mí, no es problema que el que quiera consumir droga, lo haga, lo que no acepto es que se aprovechen de nuestro Estado Fallido y de los altos niveles de corrupción, para tener a los gobernantes de nuestro país, de empleados de los narcos y eso no es de ahora.
La verdad es que es tanto el dinero que se mueve por parte de los narcos, que están comprando a nuestros conciudadanos. . . y nuestra gente se vende fácil y barata.
La cacareada persecución de los consumidores y de los distribuidores de droga en los Estados Unidos, no pasa de ser un engañabobos, nunca agarran a alguien importante.
Lo decía el cartel colgado en el edificio de la Policía de Puerto Rico, en Hato Rey, en 1985, EL NEGOCIO DE LA DROGA ES DEL ORDEN DE LOS US$ 300,000,000,000.00 (TRES CIENTOS MIL MILLONES DE DÓLARES), POR ESO ES DIFÍCIL COMBATIRLO.
Han pasado veinticinco años y esa cantidad, monstruosa, de por sí, se ha de haber incrementado indefectiblemente.
Lo que se me ocurre ahora, es preguntar Y ahora, ¿qué?

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