miércoles, 15 de septiembre de 2010

¿CONOCE USTED, NUESTRA ACTA DE INDEPENDENCIA?

He querido escribir este artículo, precisamente el día de hoy, porque cuando llegue a leerlo, habrá pasado la euforia que aparentemente asalta a todo el pueblo de Guatemala, el cual comienza a correr y a quemar cohetillos, como si fueran carritos locos, es decir, sin saber bien que es lo que está celebrando.

Desde cuando viene esta farsa, la verdad es que no lo se, por qué causa es que se implantó, tampoco lo se, pero lo que tengo claro es que en ninguna parte de nuestra formación ciudadana, tenemos la oportunidad de conocer el texto de la “diz” que independencia.

Hoy también creo conveniente, antes de que comiencen a echarme “rayos y centellas”, ya que así somos los guatemaltecos, enviarles adjunto al presente artículo, una copia del Acta “de Independencia”, para que, con sus propios ojos, se desengañen de una vez por todas.
La reunión del 15 de septiembre de 1821 no tuvo fines patrióticos, fue una reunión que tenía un fin económico, no pagar más el “quinto real” o sea el impuesto que las colonias pagaban a la Corona Española y darse en propiedad este pedazo de tierra, y son claros estos propósitos, cuando en el inciso primero, dice:
“1. º Que siendo la independencia del gobierno español la voluntad general del pueblo de Guatemala, i sin perjuicio de lo que determine sobre ella el Congreso que debe formarse, el señor jefe político la mande publicar, para prevenir las consecuencias que serian temibles en el caso de que la proclamase de hecho el mismo pueblo.”
No obstante, somos “los del pueblo” los que, alienados totalmente, andamos corriendo, gritando y llorando en una celebración que fue hecha para que no fuese “nunca” nuestro, este país.

Siempre ha sido “temible” para los encomenderos que aún detentan el poder en Guatemala, que sea el pueblo el que tome en sus manos la construcción de “nuestro país”.

La dichosa independencia no llegó a formalizarse nunca, tanto es así que el Jefe Político de la Corona Española en Guatemala, el Brigadier don Gabino Gainza, siguió al mando del país, ya que según el inciso que reproduzco a continuación, se debió convocar a la conformación de un congreso que decidiera la independencia, el primero de marzo del siguiente año, es decir 1822.

8. º Que el señor jefe político, brigadier don Gabino Gainza, continúe con el gobierno superior político i militar, i para que este tenga el carácter que parece propio de las circunstancias. . .

2. º Que desde luego se circulen oficios a las provincias, por correos estraordinarios, para que sin demora alguna se sirvan proceder a elejir diputados o representantes suyos, i estos concurran a esta capital a formar el Congreso que debe decidir el punto de independencia jeneral i absoluta, i finar, en caso de acordarla, la forma de gobierno i lei fundamental que deba rejir.
Cualquier libro de historia les informará que en esos días, el primero de marzo de 1822, estábamos anexados a los Estados Unidos Mexicanos, otro capítulo vergonzoso que jugaron nuestros “próceres”, ya que luego del 15 de septiembre de 1821, entraron en contacto con el gobierno mejicano de Iturbide, al cual pidieron que enviara tropas para que fuera indiscutible la decisión que iban a tomar, la de anexarse a México, ya que sabían que los salvadoreños y nicaragüenses no aceptarían esta decisión sino era por la fuerza, las tropas llegaron y nos anexamos, durante muchos años los otros países centroamericanos, nos odiaron, con razón.
Es interesante como ha sido la religión un factor de opresión para los pueblos, sobre todo estos pueblos centroamericanos, que por allá por los años 1820 y tantos, estaban llenos de ignorantes, aún más que ahora. Por eso les hago llegar este inciso en el que se deja patente el papel que las autoridades eclesiásticas jugaron y siguen jugando en nuestra historia.
11. Que se pase oficio a los dignos prelados de las comunidades relijiosas para que cooperando a la paz i sociego, que es la primera necesidad de los pueblos cuando pasan de un gobierno a otro, dispongan que sus individuos exhorten a la fraternidad i concordia a los que estando unidos en el sentimiento jeneral de la independencia, deben estarlo también en todo lo demás, sofocando pasiones individuales, que dividen los ánimos i producen funestas consecuencias.
Para que tengan idea de lo que se ha ocultado, saben ustedes que existe un Decreto de Independencia el 1 de julio de 1823 o sea esa es la fecha de lo que debiera ser nuestra verdadera independencia, no la anterior. Leanlo.
Vean como lo primero que les interesó para decretar la independencia, fue conocer el estado de la población, riqueza, recursos, situación local, extensión territorial y demás circunstancias de los pueblos que ocupaban el territorio antes llamado Reino de Guatemala.
Claro, está firmada por los próceres: “Palacio Nacional de Guatemala, setiembre 15 de 1821.- Gabino Gainza, Mariano de Beltranena.- José Mariano Calderon.- José Matias Delgado.- Manuel Antonio Molina.- Mariano de Larrave.- Antonio de Rivera.-José Antonio de Larrave.- Isidoro del Valle i Castriciones.- Mariano de Aycinena.- Lorenzo de Romaña, secretario.- Domingo Diéguez, secretario.”

Decreto de independencia de la Asamblea Nacional Constituyente de 1 º de julio de 1823.
Despues de examinar, con todo el detenimiento i madurez que exije la delicadeza i entidad de los objetos con que somos congregados, así el acta espresada de 15 de setiembre de 1821 i la de 5 de enero de 1822, como tambien el decreto del Gobierno provisorio de esta provincia de 29 de marzo último, i todos los documentos concernientes al objeto mismo de nuestra reunión.
Después de traer a la vista todos los datos necesarios para conocer el estado de la población, riqueza, recursos, situación local, estension i demás circunstancias de los pueblos, que ocupan el territorio antes llamado Reino de Guatemala.
Lo dice, el Congreso no se llevó a cabo el 1 de marzo de 1822 y que en lugar de ello se habla de una acta del 5 de enero de 1822, además que el 29 de marzo de 1823, se emitió un decreto del Gobierno Provisorio, el cual analizaron en esa fecha para decretar, por fin, la independencia. Reproduzco a continuación parte de ese decreto, por considerar que ayudará a comprender el contexto.
2. º Considerando por otra parte: que la incorporacion de estas provincias al estinguido imperio mejicano, verificada solo de hecho en fines de 1821 i principios de 1822 fue una espresion violenta, arrancada por medios viciosos e ilegales.
Que no fué acordada ni pronunciada por órganos ni por medios lejítimos: que por estos principios la representacion nacional del Estado mejicano jamas la aceptó espresamente, ni pudo con derecho aceptarla i que las providencias, que acerca de esta union dictó i espidió don Agustin de Iturbide, fueron nulas.
Que la espresada agregacion ha sido i es: contraria a los intereses i a los derechos sagrados de los pueblos, nuestros comitentes: que es opuesta a su voluntad, i que un concurso de circunstancias tan poderosas e irresistibles exijen que las provincias del antiguo reino de Guatemala se constituyan por sí mismas i con separacion del Estado mejijicano.
Nosotros por tanto, los representantes de dichas provincias, en su nombre, con su autoridad i conformes en todo con sus votos, declaramos solemnemente:
1. º Que las espresadas provincias, representadas en esta Asamblea, son libres e independientes de la antigua España, de Méjico i de cualquiera otra potencia asi del antiguo, como del nuevo mundo; i que no son ni deben, ser el patrimonio de persona ni familia alguna.
2. º Que en consecuencia, son i forman nacion soberana, con derecho i aptitud de ejercer i celebrar cuantos actos, contratos i funciones ejercen i celebran los otros pueblos libres de la tierra.

“Dado en Guatemala, a primero de julio de mil ochocientos veinte i tres.- José Matias Delgado, Diputado por San Salvador, Presidente.- Fernando Antonio Dávila, Diputado, por Sacatepequez, Vice-Presidente.- Pedro Molina, Diputado por Guatemala.- José Domingo Estrada, Diputado por Chimaltenango.- José Francisco Córdova, Diputado por Santa Ana.- Antonio José Cañas, Diputado, por Cojutepeque. José Antonio Jimenez, Diputado por San Salvador.-Mariano Beltranena, Diputado suplente por San Miguel.- José Domingo Diéguez, Diputado suplente por Sacatepequez.- Juan Miguel Beltranena, Diputado, suplente por Coban.- Isidro Menendez, Diputado por Sonsonate.- Marcelino Mendez, Diputado por Santa Ana.- José M. Herrarte, Diputado suplente por Totonicapan.- Simeon Cañas, Diputado por Chimaltenango.- José Francisco Barrundia, Diputado por Guatemala.- Felipe Marquez, Diputado suplente por Chimaltenango.- Felipe Vega, Diputado por Sonsonate.- Pedro Campo Arpa, Diputado por Sonsonate.- Cirilo Flores, Diputado por Quezaltenango.- Francisco Flores, Diputado por Quezaltenango.- Juan Vicente Villacorta, Diputado por San Vicente.- Ciriaco Villacorta, Diputado por San Vicente.- J. Maria Castilla, Diputado por Coban.- Luis Barrutia, Diputado por Chimaltenango.- José Antonio. Asmitia, Diputado suplente por Guatemala.- Julian Castro, Diputado por Sacatepéquez.- José Antonio Alcayaga., Diputado por Sacatepéquez.- Serapio Sanchez, Diputado por Totonicapan.- Leoncio Dominguez, Diputado por San Miguel.- José Antonio Peña, Diputado por Quezaltenango.- Francisco Aguirre, Diputado por Olancho.- José Beteta, Diputado por Salamá.- José María Ponce, Diputado por Escuintla.- Francisco Benavente, Diputado suplente por Quezaltenango.- Miguel Ordoñez, Diputado por San Agustin.- Pedro José Cuéllar, Díputado suplente por San Salvador.- Francisco Javier Valenzuela, Diputado por Jalapa.- José Antonio Larrave, Diputado suplente por Esquipulas.- Lázaro Herrarte, Diputado por Suchitepéquez.- Juan Francisco de Sosa, Diputado suplente por San Salvador, secretario.- Mariano Galvez, Diputado por Ttoonicapan, secretario.- Mariano Córdova, Diputado por Güegüetenango, secretario.- Simon Vasconcelos, Diputado suplente por San Vicente, secretario. (*)”
Solamente cuatro congresistas de 1823, aparecen firmando también el “Acta de Independencia” del 15 de septiembre de 1821.
No obstante, se observa que son los mismos apellidos que aún dominan entre la oligarquía local y los mismos que a lo largo de los años figuran entre las familias añejas de nuestro país, los que se registran en el libro de la Doctora Marta Elena Casáus Arzú, “Linaje y Racismo en Guatemala”, no existe ningún apellido indígena entre los firmantes de este decreto.
Queda claro que fue hasta el 1 de julio de1823, cuando se decreto la Independencia y que el acta levantada el 15 de septiembre de 1821, nunca fue ratificada.



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